En una reciente reunión de las izquierdas extremas del continente, se analizó detenidamente el motivo por el cual, a pesar de tener una fuerte influencia de grupos y organizaciones con esa tendencia, Colombia no ha sucumbido a los cantos de sirena del comunismo, o por lo menos, del socialismo al estilo chavista.

mentiras al desnudo

Es curioso que luego de haber tenido la capacidad de enfrentar en combate a las Fuerzas Militares de Colombia y de haber contado en sus filas con más de veinte mil hombres en armas y treinta mil en los grupos de apoyo, hayan visto reducida su capacidad a menos de una tercera parte.

No resultó muy difícil encontrar el motivo de tal reducción: una política de mano firme con los violentos y un apoyo popular mayoritario, que avaló (y financió por medio de nuevos impuestos) la confrontación contra los grupos terroristas.

El análisis de las izquierdas condujo a una conclusión importante: es precisamente la presencia de los grupos violentos la que justifica esa política de fuerza. En pocas palabras, son las FARC las culpables de que en Colombia se haya mantenido esa actitud en contra del terrorismo. Paradójicamente, es la presencia de las FARC la que no ha permitido que el país se rinda ante el socialismo extremista.

Además, los recientes once gobiernos han aprovechado la existencia de las FARC para disculparse de todo lo malo que sucede en el país. Aunque los atentados que cometen los terroristas en contra de la infraestructura afectan realmente la productividad, no se puede negar que los problemas económicos del país se deben también al fenómeno de corrupción y a los desaciertos cometidos por parte de quienes han gobernado.

Esta conclusión llevó a las organizaciones que verdaderamente manejan el proyecto expansionista del socialismo en el continente, a decidir que lo mejor para ellos es la terminación del proyecto de las FARC. Con ello eliminarían la justificación que permite sostener políticas como la Seguridad Democrática. Además lograrían reducir la capacidad de las Fuerzas Militares.

Por eso, para ellos el éxito en el actual proceso de paz es definitivo. Al margen de que existen bloques o frentes guerrilleros que no van a obedecer lo que ordenen los documentos que se firmen en La Habana, para las izquierdas del continente es importante que las FARC desaparezcan para poder tomarse el país.

Y ¿Qué hacemos entonces con las FARC? Se preguntaron los extremistas de izquierda. La respuesta era obvia: había que terminar con las FARC; y qué mejor para eso que lograr la firma de un acuerdo en un proceso de paz. En ese sentido llegó la orden de las verdaderas cabezas a cabecillas: Es necesario firmar.

La noticia, recibida de fuentes de altísima fidelidad, confirma lo que se difundió desde el comienzo de los diálogos de La Habana, en el sentido de que el acuerdo final ya está convenido entre el presidente Santos y la guerrilla de las FARC. Esto a nadie sorprende, pues basta recordar que el actual gobierno duró más de un año hablando con las FARC para iniciar los diálogos, mientras las versiones entregadas a la opinión pública iban en otro sentido.

En conclusión, se puede afirmar que cuando se conozca el documento que pondrá fin a la franquicia FARC-EP, en ese momento se consolidará el triunfo de las extremas izquierdas, aunque parezca una derrota para la guerrilla. Luego vendrá la toma del país por parte de los movimientos expansionistas, como el Socialismo del Siglo XXI. Es necesario que los Colombianos nos unamos para que eso no suceda.