Como la mayoría de los colombianos, yo quisiera este país en paz. ¿Quién no?. Sin embargo, quienes intentamos pensar, a ratos, logramos entender que nos vienen engañando burdamente. Algunas veces tratan de callarnos y en ese intento somos estigmatizados como “enemigos de la paz”. Es un intento por amedrentarnos para que nos callemos. Pero desafortunadamente para ellos y a riesgo de ser satanizado por los seguidores de Santos, me siento en la obligación de expresar mi opinión libremente.

Santos ha desplegado una formidable ofensiva mediática que intenta vendernos las bondades del actual proceso de paz, sin mucho éxito, por cierto, lo dicen las encuestas. Adicionalmente quieren convencernos de que ya estamos en “posconflicto” en una gran mayoría del territorio colombiano. Para ello, nuestro imaginativo presidente ha decidido utilizar palabras que ni existen ¿Quién se la enseño?¿Quizás Sergio Jaramillo o su hermano Enrique? Nunca lo sabremos.

Fui a la Real Academia Española, aclaro, al diccionario de esa entidad rectora de nuestra lengua, que puedo consultar por medios electrónicos y me encontré, con sorpresa, que la palabra “posconflicto” no existe, luego busque “postconflicto” y tampoco, al final, antes de tirar la toalla busque “post conflicto”, pero tal parece que tampoco las conocen por allá. Pero en gracia de discusión pensemos que Santos se refiere a la etapa que le sigue a un conflicto, es decir, la etapa cuando se acaba el conflicto. ¿De acuerdo?

Surgen varias preguntas ¿De verdad se acabó el conflicto?¿Como acabar una guerra que no ha sido guerra? Asumamos que conflicto y guerra son sinónimos, Santos las utiliza frecuentemente. Las preguntas las hago porque asesinar policías y soldados a mansalva, poner minas antipersona en los patios de las escuelas mas pobres, reclutar a niños y niñas para ser utilizados como juguetes sexuales, derramar petróleo en las fuentes de agua que acaban con la fauna y la flora de vastas regiones del país, impedir que miles de compatriotas puedan abastecerse de agua para su consumo por la contaminación producida por los derrames de petróleo, no es una guerra. Dinamitar torres de conducción dejando amplias zonas de país sin energía eléctrica o destruir acueductos dejando sin agua potable a pueblos enteros no puede llamarse ni guerra ni conflicto, eso es simple y puro terrorismo.

Ejércitos de columnistas, periodistas y publicistas hablan diariamente de paz. Hablan de los ríos de leche y miel que correrán por toda la geografía nacional. El bombardeo mediático es absurdo: “la cátedra de la paz”; “las carreteras de la paz”; “los foros para la paz”; todos los días hay “expertos” que hablan de la prosperidad que traerá la paz. La palabra “expertos” es utilizada para darle fuerza a las ideas. Atención a esta: “Laboratorios para generar paz con innovación, opción para el postconflicto” nos dice una organización gringa que los traerá para Colombia. “Cumbre de expertos debaten los retos de la seguridad en el postconflicto”… sigue el bombardeo.

Cientos de “expertos” hablan de paz, prosperidad y desarrollo. Sospecho que igual que los “intelectuales” de izquierda, ellos mismos se autodenominan así, porque claro, no los hay de derecha. Otros “expertos” analizan “la economía en el postconflicto” y hacen proyecciones para cuando llegue la paz. A todas estas, ¿ya no estamos en paz?¿Al fin que?¿Porque, si fuera así, yo veo la economía de capa caída?

Más titulares: “Los militares se preparan para la paz”, “Las nuevas fuerzas militares en el postconflicto” son otros de los anuncios, pero veamos el mejor: “Proponen la ‘desmilitarización’ de la policía en el postconflicto” esto significa “desarmen la policía que estamos en paz”. Esto último lo propuso nadie menos que Juan Manuel Galán, como si no supiera, este aparentemente, inocente senador, que su padre fue asesinado por el narcotráfico y que el narcotráfico no se acabará con la firma de un frágil acuerdo de paz. Y digo frágil, porque no se si han escuchado a los aliados de Santos decir que llegar a la “verdadera paz” tomará como 10 años. ¿En que quedamos?

Yo creo que hay que ser muy “estúpido” para creer que esto va muy bien como se anuncia. Pero por lo pronto, para suavizar la oleada de atentados a oleoductos o el asesinato de policías, Santos y su caterva de idiotas útiles, llaman ‘errores’ cuando las Farc asesinan o masacran a mansalva a soldados y policías.

Perdonen que haya utilizado varias veces palabras fuertes como “idiota” o “estúpido”, pero por favor, sobre todo aquellos a quienes herí sus castos oídos, este vocabulario no es habitual en mi. Sin embargo, con tono de disculpa, quiero aclararles que aquellas son palabras perfectamente castizas. Idiota: “Tonto, corto de entendimiento” uno de sus significados según la RAE. Estúpido: “Necio, falto de inteligencia”, tambíen según la RAE. Dicho sea de paso, en estos días un buen amigo me dijo “la guerra es de estúpidos”, quizás queriendo decirme “enemigo de la paz”. Que vaina, me dio por interpretar lo que dicen los demás, que tontada.