Julio 23 de 2017

La oposición venezolana realizó un plebiscito en el que se logró que el pueblo contestara tres preguntas, con los siguientes resultados:

98,4% rechaza la Asamblea Constituyente que propone Maduro.

95,8% exige a las Fuerzas Armadas venezolanas obedecer al Parlamento. Y

98,3% aprueba la renovación de los poderes públicos.

Cerca de 7’200.000 venezolanos participaron en ese plebiscito, con lo que se comprueba lo que dice Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional: “Maduro matemáticamente está revocado”.

Tibisay Lucena, presidenta del Consejo Nacional Electoral y otro títere más del chavismo, denunció la falta de validez del proceso y llamó a la oposición a no generar falsas expectativas.

Esa jornada democrática comprueba que lo único que sostiene a Maduro en el poder es la violencia, ejercida contra el pueblo desde las Fuerzas Armadas y desde los colectivos chavistas.

Las reacciones no se han hecho esperar. Inicialmente, el presidente de Estados Unidos Donald Trump, manifestó que el pueblo venezolano dejó en claro que está del lado de la democracia, la libertad y el estado de derecho. Además, anunció sanciones rápidas y firmes, si el gobierno venezolano continúa con su proyecto de Asamblea Constituyente.

Ya se comenzó a especular que las sanciones incluirán al sector energético. En otras palabras, el golpe económico será mortal para Maduro y para su dictadura.

Por otra parte, el gobierno estadounidense planea sancionar a los miembros del gobierno venezolano, como Diosdado Cabello, e incluso al ministro de defensa, Vladimir Padrino López. En una frase, Trump resumió sus intenciones de la siguiente manera: “Estados Unidos no permanecerá impasible mientras Venezuela se desmorona”.

La votación tuvo como observadores a cinco ex presidentes latinoamericanos: Vicente Fox de Mexico, Andrés Pastrana de Colombia, Laura Chinchilla y Miguel Ángel Rodríguez de Costa Rica y Jorge Quiroga de Bolivia.

Indudablemente, el cerco se cierra sobre Maduro. Esta semana se habló de que la reciente visita del presidente Santos a Cuba tenía como objetivo buscar una salida digna a la cúpula del gobierno venezolano mediante un asilo en la isla. El gobierno colombiano a través de su canciller se apresuró a desmentir el rumor; o sea que debe ser cierto.

Nuevamente nos preguntamos, viendo la aventura socialista de Venezuela: ¿Vamos a permitir que nos suceda algo similar en Colombia?