Claro que quiero la paz, pero no puedo quedarme callado ante los atropellos de Santos. Votaré NO en el plebiscito tal como está planteado porque observo las señales de un Presidente dispuesto a entregar todo por mientras mendiga una firma por la paz. El gobierno muestra su desespero tratando de agradar al grupo terrorista y se embarca en aventuras de reformas de la constitución sin haber llegado un acuerdo final, como sucedió con el “Marco Jurídico para la paz” y luego las Farc dicen que esas reformas no sirven para nada y que ellos no fueron consultados. Nada aprende este gobierno.

Hay muchas razones para votar NO, que seguramente he expuesto en otros artículos pero en otro contexto, he hablado de algunos de los puntos negociados en Cuba con los que no puedo estar de acuerdo y he comentado sobre los anuncios que habitualmente hacen los cabecillas de las Farc, en los que casi siempre se contradice al gobierno. Ellos exponen sus exigencias, el gobierno dice no conocerlas y niega que se vayan siquiera a discutir en la negociación, pero a los pocos días, nos enteramos que efectivamente son temas que están sobre la mesa de negociaciones.

Parece que muchos los que escuchan y creen ciegamente lo que Santos asegura pero, como autistas, no escuchan lo que dicen los terroristas –que son la contraparte- en los medios en cambio repiten lo que el Presidente dice “no hay que pararles bolas”. Los colombianos parece que somos bastante ingenuos y creemos que la paz está a la vuelta de la esquina. Tal parece que en Colombia habrá una explosión de felicidad a partir del 23 de marzo del año 2016 y se partirá la historia de Colombia en dos: antes de Santos y después de Santos (A.S. Y D.S.) así como se partió, para los cristianos, en antes de Cristo y después de Cristo.

No pongo en duda que se firme algún documento, con frecuencia el gobierno dice, entre dientes para que no todos lo entiendan, que lo que se firmará es “el fin del conflicto” (no la paz) y que para llegar a la paz se necesitarán unos diez años, porque esta debe construirse. Es como una puerta de emergencia: “lo dijimos no era la paz era el fin del conflicto”. Pues bien, ahí está el engaño, no habrá paz sino que allí, dicen, apenas empezará el proceso para llegar a la paz que tomará diez años. ¿Pero cual es la condición?: que el gobierno implemente todo aquello a lo que se comprometió para que todos seamos felices. Una utopía.

Entonces surgen otras preguntas ¿las Farc solo entregarán las armas después de surtido conseguir la paz bajo ese esquema? También se escucha de voz de los mismos guerrilleros, que exigen que el gobierno destine más de treinta billones de pesos anuales para cumplir con sus promesas. ¿Acaso es una condición para la paz es que en esos diez años en Colombia ya no haya pobres?

He escuchado argumentos increíbles, como afirmar que, estando en paz, se podrán destinar todos los recursos de “la guerra” para hacer inversión en infraestructura y en temas sociales y así tendremos el país más desarrollado de Occidente. Esto, claro, implicaría acabar con las FFMM y dejar al pais en manos de las Bacrim y del ELN. Que inocencia la de algunos.

Mientras tanto Santos, tratando de despistarnos y de engañar al Mundo, dice que firmada la paz se enviará 5.000 soldados a integrar las fuerzas de paz de la ONU, también llamados Cascos Azules o en estos días, en París, en el foro sobre el cambio climático, anunció que la paz contribuirá en una reducción del 20%, en Colombia, de las emisiones que ayudan al calentamiento global. ¡Por Dios! ¿Es en serio? De verdad ¿alguien lo toma en serio?. Correrán rios de leche y miel, dice Santos, que felicidad.

Santos también ha anunciado varias veces que las Farc combatirán el narcotráfico (hombro a hombro con la policía y las FFMM?) pero antes les lavará la cara –a las farc- declarando el narcotráfico como delito conexo con la rebelión, acabará también con la extradición, como efectivamente ya empezó. Con esto asegurará la impunidad total para estos delincuentes complementando la burla a la justicia con la figura de la justicia transicional para poder dejar impunes los delitos atroces.

Para todo aquello cambiarán la constitución. Ya Humberto de la calle anunciaba, la semana que pasó, que la Constitución no puede ser un obstáculo para llegar a la paz. Entonces, Dr. De La Calle, ¿sí están negociando la constitución?¿no habían dicho que no?

Lo del plebiscito tramposo preocupa, pero tal parece que con este debate han copado todos los titulares pero ya nadie habla de las facultades extraordinarias que le están tramitando a Santos, para que él solo pueda cambiar la constitución, tal cual como en la Venezuela de Chávez. Lo del plebiscito al cual le cambian el umbral para asegurar su triunfo, es lo que antes se llamaba una cortina de humo. Las cosas importantes y graves, están ocultas. Santos siempre ha manejado una agenda secreta desde su primera elección.

En todo lo que uno lee y escucha sobre las noticias que llegan de La Habana, se nota el veneno escondido. Verbi gracia, a tal Justicia Transicional es para encarcelar a los opositores y garantizar plena impunidad a las Farc. Otro ejemplo: si los miembros de las Farc confiesan sus crímenes, tendrán sanciones -tipo barrer parques o ir al congreso- pero no cárcel y podrán participar en política. En contraste, si algún militar confesara algún crimen, tendría mínimo 5 años de cárcel pero si no los confiesa, porque es inocente y es acusado injustamente, ese tribunal (en parte nombrado por las Farc) lo condenará a 20 años de cárcel, volverá a desaparecer el Fuero Militar. ¿Donde se ha visto que los delincuentes nombren sus propios jueces? Y ¿Vuelve a abolirse el fuero militar?

¿Que nos preguntarán en el plebiscito? ¿Nos pondrán a escoger entre la paz o la guerra? Yo votaré NO pero no porque prefiera la guerra, no voy a aprobar con mi voto unos acuerdos en los que Santos y las Farc se burlen de la justicia, de las víctimas y se demuela la institucionalidad.

Si usted vota NO, lo que me atrevo a recomendarle, piense que no estará votando por la guerra, sino que estará votando en contra la impunidad, contra la participación en política para los autores de atrocidades, porque los delitos de lesa humanidad no son indultables ni excarcelabes. Piense que está votando contra secuestradores, reclutadores de niños y terroristas, vote NO para salvar a Colombia de las Farc. Las Farc deben pagar por sus crímenes. ¿Porque no pueden pagar, al menos, lo que pagaron los paramilitares? Algunos 8 años pero hay otros, como Mancuso, condenados a más de 18.

Ha dicho el Fiscal y algunos congresistas que el Presidente no está obligado a la consulta, pero Santos dice que hará este plebiscito para “cumplir su palabra de refrendación”. Entonces digo yo ¿para que este show? Yo preferiría que es mejor que no haga plebiscito, por lo menos así no hace la trampa que ha urdido.