En una valerosa y reciente carta, fechada el 21 de abril de 2016, el Alcalde de San Vicente del Caguán, Humberto Sánchez Cedeño, denuncia los atropellos de las FARC a campesinos y ganaderos de su municipio. En la misiva, dirigida al primer mandatario de su país, Sánchez advierte como las FARC han conformado ”empresas” que compran los productos agrícolas como la leche, el queso y el ganado, a los precios que las FARC imponen e impiden que otras empresas lleguen a la zona.

Según el alcalde, las FARC están absorbiendo a las organizaciones sociales, legalmente constituidas, a punta de intimidación y amenazas, y pretenden quedarse con los recursos de los peajes controlados por las comunidades, recursos que se necesitan para el mantenimiento vial, logrando una especie de monopolios regionales subyugando a todas las comunidades. Esta situación, que antes nadie se había atrevido a denunciar, parece que ocurre en muchos otros lugares de Colombia, ya hay más voces que se levantan desde otras municipios de regiones apartadas como Putumayo.

Menos mal a este alcalde no lo pueden obligar a renunciar, porque no es de libre nombramiento y remoción, como hicieran con el director de la UIAF, quien entregó la información que publicara la prestigiosa revista The Economist sobre la fortuna que de las FARC, desmentida por Marquez y por el Presidente, pero nuevamente confirmada por el fiscal encargado, Jorge Perdomo, en declaraciones que hiciera esta semana en Washington, en una aparente retaliación política contra Santos por no haberlo ternado para Fiscal. No, al alcalde no lo pueden hacer renunciar, Dios quiera que no lo callen de otra forma.

La carta en mención no mereció ningún comentario del gobierno ni de los miembros de la mesa de negociaciones de La Habana, y claro, muchísimo menos ha sido publicitada por los grandes medios. Menos mal existen las redes sociales y la Internet, así podemos enterarnos de todo lo que intentan ocultarnos, las mismas que el Dr. Villegas presente “intervenir”.

Pocos han advertido que el aparente cese unilateral al fuego, no es más que una estrategia para que las FARC puedan fortalecerse, ya sea para un posible tránsito a la vida política o para un eventual regreso al monte.

La suspensión de las fumigaciones, como gesto de buena voluntad del Presidente Santos hacia las FARC (aunque lo nieguen eso es completamente evidente), que producen como resultado que se triplicaron las áreas cultivadas en coca, la continuidad del narcotráfico sin la interferencia de la fuerza pública, quienes deben alejarse de las zonas de las FARC para evitar enfrentamientos, por orden de Santos, y la eventual declaratoria del narcotráfico como delito conexo con de la rebelión, han permitido un fortalecimiento formidable de las FARC.

En desarrollo de las negociaciones, recientemente se ha conocido la exigencia, por parte de las FARC, para que en caso de que se establezcan zonas de concentración, estas deberán abarcar poblaciones pues ellos quieren estar en continuo contacto con la población para hacer proselitismo armado y “socializar” los acuerdos de paz. La denuncia del Alcalde de San Vicente del Caguán, y otras noticias al respecto, pueden conectarse claramente con esta recién descubierta estrategia de dominio territorial en lo económico, estableciendo monopolios en las regiones para dominar, no sólo políticamente sino apretar con su bota en lo económico a las poblaciones.

Inteligentes ¿cierto?

“No dan puntada sin dedal” Dice un viejo adagio popular.