Julio 16 de 2017

El presidente Maduro decidió sacar de la prisión militar de Ramo Verde al líder de la oposición, Leopoldo López, y enviarlo a su casa para que continúe allí, pagando su condena. Esto ha dejado varios elementos para el análisis.

En primer lugar, hay que decir que muchos han interpretado este hecho como una muestra de debilidad del gobierno de Maduro, que ya soporta más de cien días de multitudinarias marchas diarias, en las que lamentablemente se han producido casi un centenar de muertos por la represión de las fuerzas del régimen.

Otros analistas ven este hecho, como un gesto de generosidad de Maduro, con la intención de calmar el ambiente de confrontación que se presenta a pocos días de celebrarse la elección para la Asamblea Constituyente, que ha sido considerada como la última posibilidad que le queda al chavismo de perpetuarse en el poder.

Desde su posición de dictador, Maduro espera que Leopoldo López lance un mensaje de rectificación y de paz, luego de haberlo tenido casi cuatro años en de Ramo Verde en donde fue torturado y su familia sometida a todo tipo de atropellos cuando lo iban a visitar. A pesar de haber regresado a su casa, Leopoldo Lopez afirmó que no va a modificar su posición e invitó al pueblo a mantenerse en la calle.

El presidente Juan Manuel Santos, por su parte, en una reacción que parece estar motivada por sus catastróficos resultados de aprobación popular, procedió a distanciarse del gobierno venezolano y trinó el siguiente mensaje: “Para que haya una solución negociada en Venezuela es necesario que Maduro desmonte la Constituyente”.

Por supuesto, la reacción cantinflesca de Maduro no se hizo esperar: le dijo a Santos que se incline ante él porque es su padre.

Desde Estados Unidos también llueven críticas a la Constituyente de Maduro. El senador estadounidense Marco Rubio, cercano al presidente Trump, anunció severas sanciones al gobierno venezolano, en caso de llevarse a cabo la Asamblea Constituyente. Solicitó también el senador republicano, que Maduro permita elecciones generales y libere a todos los presos políticos.

Obviamente, Maduro contestó con su retórica acostumbrada: “El imperialismo anda amenazándonos con bloquear a Venezuela. Venezuela vencerá con su constituyente y el imperialismo se tragará sus palabras”.

Al final, la situación económica en Venezuela es insostenible. Una importante agencia de calificación financiera, SP Global Ratings, rebajó la calificación del país de CCC a CCC- por la degradación de las condiciones económicas, la agravación de las tensiones políticas y el deterioro del gobierno en materia de liquidez. La agencia anunció un alto riesgo de que Venezuela no pueda atender sus deudas en un período de seis meses. Casi 10 mil millones de dólares tiene que pagar el gobierno en vencimientos de deudas entre este año y el entrante, mientras la economía se contrae anualmente a una tasa del 6% del PIB.

Es fácil sacar una conclusión: Venezuela no puede estar peor, como consecuencia de su aventura socialista. Aunque triste, es una muy buena lección para los colombianos.