El exsenador Alvaro Leyva, de larga experiencia en asuntos de negociaciones de paz, se expresó diciendo varias cosas muy importantes. Cabe recordar que Leyva fue quien hizo la conexión que llevó a las negociaciones fallidas del Caguán. Tiene buenos contactos en las FARC. Leyva toca dos puntos que son bien importantes: el primero que la firma de una paz se demora, mínimo un año más. El segundo que no es posible una paz sin el acuerdo del Centro Democrático, porque este representa a medio país. Leyva advierte que no es bueno ilusionar al país con un pronto desenlace.

Mas claro no canta un gallo. Tal parece que el gobierno escuchó y Santos invitó al expresidente Urbe a conversar. Éste no ha respondido. Lo primero que debe hacer el gobierno, si en serio quiere aproximarse al uribismo, es dejar los epítetos contra quienes critican el proceso.

Pero como la paz está “de un cacho”, el Presidente se va por el mundo a pedir plata para financiar el post conflicto. En una Europa en recesión no va a obtener nada significativo, pero se va a echar pantalla. En su reciente viaje a Nueva York le estaba yendo bien, porque habla muy bien inglés, hasta que resolvió decirle mentiras a una periodista que no traga entero. El artículo resultante, de Maria Anastasia O’Grady fue desastroso. A las mentiras se sumó la grosería de no dar repuestas prometidas.

En la semana también hubo amplio debate sobre las 52 críticas del CD a lo pactado hasta ahora en La Habana. Aparte de responder generalidades como “no es cierto”, el gobierno no ha podido refutar las 52 observaciones. Sobre muchas de ellas hemos comentado en este programa. Todas esas comisiones que se van a conformar para concretar los temas esbozados equivalen a eliminar el congreso de la república. Y en ninguna parte se dice quienes van a conformar las comisiones.

En el tema de tierras se generan, por ejemplo, muchas incertidumbres porque allí se habla de expropiaciones y extinciones de dominio. No es claro cuáles serán las autoridades encargadas de definir estos temas, definir zonas y criterios, ni que defensa tienen los propietarios legítimos de predios agrícolas. El gobierno no ha respondido en forma convincente a estas críticas.

Otro punto que se hace en las críticas es que en todo el documento las FARC no se comprometen a nada. Todas las responsabilidades son del Estado y el costo también. No se habla allí de las tierras despojadas por las FARC ni del dinero que todo el mundo sabe tienen en el exterior y en caletas. Las FARC han reiterado que no se van a desarmar, solo van a “dejar las armas”, suponemos que muy bien guardadas. ASÍ LAS COSAS, CUANDO ALEGUEN QUE NO SE HA CUMPLIDO ALGO, LAS VUELVEN A TOMAR.

Es bueno que el país sepa que está pasando, y por eso es oportuna la publicación del CD. Eso que nos pintan como grandes avances son documentos llenos de peligrosas vaguedades. También hay que recordar que existen los temas “congelados”, las salvedades, que las mismas FARC dicen son pendientes dentro de los puntos supuestamente acordados..

Es por todo esto que nosotros insistimos que la cosa empezó mal. No había para que discutir nada con las FARC distinto a cuánto tiempo se iban para la cárcel.

Se asoma en la semana otro elemento de incertidumbre: las incipientes negociaciones con el ELN. ¿Van a ser paralelas o conjuntas? ¿Acaso se le puede ceder algo al ELN en sus absurdas posturas sobre política energética o minera?

Creemos que Leyva tiene mucha razón. La agenda, si bien limitada frente a la que se pretendió discutir en el Caguán, es excesivamente amplia. Quienes hemos negociado con las FARC sabemos que el tiempo para ellos es un aliado. Están aprovechando bien ese tiempo para volver a montar su sistema de extorsión. ¿Santos no se da cuenta de que lo están “bailando”?