De la mano de quién?, cabría preguntar. Por más propaganda que nos embutan, con  el Dr. Humberto de la Calle diciéndonos que todo va muy bien, no nos pueden ocultar la realidad. Se ocupan de desmentir al gobierno las mismas FARC con sus actos de barbarie, su ataque a bienes civiles, algo contrario al DIH, y su discurso. Supuestamente se ha llegado a bosquejos de acuerdo sobre tres puntos de la agenda. Cuando se ve lo que, según los comunicados oficiales, se pactó, queda claro que lo que tenemos son unos documentos nebulosos, cuyo desarrollo queda para definir luego. ¿Cuándo es ese luego? Nada sabemos con precisión, pero además quien los va a concretar son unas misteriosas comisiones que nadie nos dice cómo se van a integrar. El peor caso de cortina  de humo es el de las drogas, aunque no necesariamente el más grave. Ahí las FARC, el mayor cartel del mundo en lo que los petroleros llaman “upstream”, o sea el origen del proceso, no se comprometen a nada. El gobierno en cambio se compromete a atacar y destruir a los demás carteles. Unos de estos, también en el origen, son la competencia, aunque a veces también socios,  de las FARC; los otros, los venezolanos y mejicanos, que actúan más adelante en la cadena, están fuera del alcance de las autoridades colombianas. O sea que lo pactado es carreta. Era una ayudita electoral para la reelección. Ya hemos comentado los peligros que se encierran en los primeros dos puntos: el desarrollo agrario, que nunca ha debido estar en discusión con quienes han martirizado el campo colombiano, y la participación política de los terroristas.

la paz de un cacho

Jesús Santrich, uno de los negociadores de las FARC, insiste en que no habrá acuerdo si el gobierno no concede cosas que este ha declarado están fuera de discusión, como es todo lo relacionado con las Fuerzas Militares, el modelo económico y la estructura del Estado. Habla de “desmilitarizar” el país y cambiar la doctrina militar para que esta no tenga nada que ver con “el enemigo interno”. Eso no es muy original. Fue lo que la guerrilla guatemalteca en buena parte logró. Por supuesto, sigue en pie la negativa a pagar cárcel, algo que los colombianos rechazan. ¿Puede Colombia pasar por alto lo que establece el tratado de Roma? Nosotros no estuvimos de acuerdo con la firma de ese tratado, pero se firmó, y no es el Fiscal General quien puede decidir qué le da la gana aplicar de lo pactado y qué no. Nos sostenemos en una tesis: la negociación nació viciada porque lo único que se ha debido discutir con las FARC era cuanto tiempo iban a estar en la cárcel los jefes terroristas.

La otra curiosidad es que el presidente Santos sigue ampliando su lista de “mejores amigos”. Ahora resulta que quien nos va a ayudar es Putin, el dictador ruso. Con este se completa el elenco de países, ahora nuestros “mejores amigos”, que crearon, fomentaron o albergan a la guerrilla marxista, narcotraficante y terrorista colombiana. También son países enfrentados a nuestros tradicionales clientes y amigos, Estados Unidos y Europa Occidental. Rusia acaba de tragarse ante la mirada impotente de Estados Unidos y Europa, un importante pedazo de Ucrania: la península de Crimea. Y hay población de habla rusa en el oriente de ese país levantada contra el gobierno de Kiev para separarse de Ucrania y unirse a Rusia. Nadie le cree a Putin que él no ha fomentado ese levantamiento. Estados Unidos está próximo a imponer sanciones a Rusia. Rusia también se está moviendo para influir en el Caribe y América del Sur, renovando sus vínculos con Cuba, Nicaragua, Venezuela y Argentina. Somos entonces indirectamente amigos del régimen de Siria y de Irán. Es muy particular que la paz se está negociando en Cuba, bajo el auspicio de los Castro y Venezuela. Los primeros fomentaron y entrenaron al ELN y al M-19 y han prestado siempre auxilio a los terroristas. Venezuela alberga a las FARC y al ELN en su territorio desde la llegada del gobierno chavista al poder. Putin, por su parte, ex jefe de la KGB, representa el país que dirigió el PCC, creador de las FARC, durante décadas. Nuestros nuevos amigos son asesinos en serie, como los Castro, o hampones, como los demás del combo.  ¡Qué buenas amistades tenemos!