La campaña por la Presidencia avanza sin que esto parezca afanar a las FARC. No parecen tener apuro en las conversaciones de La Habana. Eso significa que están seguros del triunfo de su candidato, Juan Manuel Santos, lo cual les permitirá seguir negociando con el mismo. Con eso se sienten cómodos. Como se dice en el baile, las FARC ya le cogieron el paso a la pareja. ¿Nos debemos sentir cómodos los colombianos?

 

Santos habló de una negociación de meses, y no de años. Eso ya se demostró falso, y “sin querer queriendo”, ya nos aplazó la cosa para “antes de Navidad”. ¿Gambeta electoral? Lo que nos van a decir los santistas es que si no reelegimos a Santos se puede dañar “la mejor oportunidad que se ha tenido para llegar a la paz”. Toda la media docena de intentos de negociación con el grupo terrorista han sido presentados como “la mejor oportunidad”. Cuando, hacia el final del año, haya un documento lleno de vaguedades y cosas que se dejan para definición por parte de misteriosas comisiones, vendrá una campaña mediática impresionante para que nos traguemos el sapo con los ojos cerrados. Pero por ahora, lo importante para las FARC y el Presidente, es la reelección.

 

¿Qué esperan las FARC y porqué les interesa demorarse años? Es sencillo y es lo que han hecho los comunistas, en muchas oportunidades, en diversas partes del mundo. Mientras negocian en La Habana están trabajando para ganar terreno en Colombia: Zonas de Reserva Campesina, que son Cagüancitos donde gobernarán las FARC, impulsadas desde el Incoder, o sea el mismo Estado; debilitamiento de las Fuerzas Militares, con la complicidad de la Fiscalía, también parte del mismo Estado (hasta se dice que esa complicidad ha sido muy bien pagada), y una campaña de propaganda que poco a poco busca vendernos lo fundamental de la propuesta de las FARC. Siempre hay que recordar que el grupo terrorista es solo una de las cabezas de la Hidra que es la subversión comunista.

 

Nos venden su propuesta, con el apoyo de una gran prensa bien rellena de mermelada. Esperan que nos cansemos de oponernos a la impunidad total, tejen una historia del conflicto falseada, con el Basta Ya, y adelantan una bien orquestada campaña de desprestigio contra ese gran estorbo para la subversión que son las Fuerzas Militares, y especialmente la inteligencia militar. De reforma a una justicia corrupta e infiltrada no habrá nada y menos de restablecimiento del fuero militar o de la prometida defensa jurídica para los soldados de Colombia. Mientras tanto el gobierno tolera todos los infames actos de los terroristas. Las FARC solo deberán abstenerse de asesinar a alguien que el gobierno considere “muy importante”. Policías, soldados y humildes campesinos claramente no lo son para el gobierno. Sería bueno que el Presidente nos dijera quién es “muy importante” y quienes somos unos pobres diablos.

 

Hace unos días, se obligó o indujo la salida de media docena de Generales, y dos más fueron relegados a tareas alejadas de su valiosa experiencia. Se dijo que habría una “rápida investigación”. ¿Esa manida frase no nos resulta conocida? Conociendo la Fiscalía, por su trayectoria, la “rápida investigación” durará años. Y el país perdió los servicios de oficiales expertos. Exactamente lo que les sirve a las FARC. Así las cosas, ¿para qué se afanan las FARC?

 

Las FARC pierden, mientras conversan en La Habana, algunos mandos medios y muchos combatientes rasos, la mayoría niños y jovencitos pobres reclutados en los campos. Pero los grandes “capos” están bien seguros en Cuba o en Venezuela. Conociendo el desprecio de todo buen comunista por la vida de los demás, la muerte de unos pobres diablos reclutados a la fuerza o bajo engaño los tiene sin cuidado. El plan no es tomarse pronto el poder por las armas enfrentando a las Fuerzas Militares de Colombia en combate. Saben muy bien que una pronta victoria militar está fuera de su alcance. Pero los comunistas son pacientes. El plan es tomarse el poder por la puerta de atrás, como lo hizo Chávez.

 

Mientras tanto, buena parte de los empresarios del país se preocupan por otras cosas. Muchos creen que la paz es finalmente cuestión de una “platica”. Las penurias las sufrirá el pueblo raso con un gobierno incompetente, como siempre resultan ser los gobiernos comunistas o pseudo-comunistas. La venganza de la subversión, cuando llegue al poder, será contra los militares. Los negocios, creen los empresarios, continuarán como siempre. ¿Será que si las FARC y el PCC llegan al poder se comportarán como amables y blandos burgueses? En Nicaragua, con Ortega, la cosa es sencilla; simplemente hay que invitarlo a los negocios. En Venezuela, en cambio, la destrucción de empresas ha sido impresionante. Y recordemos cómo fue en Cuba, y en casos espantosos como Camboya o Corea del Norte. ¿Qué clase de comunismo o pseudo-comunismo nos tocará en Colombia? ¿Nos arriesgamos a averiguarlo y vivirlo? Es claro que una vez llegue, la cosa puede ser de medio siglo o algo más.