La actitud calculadora de las Farc frente a la andanada de acontecimientos políticos relacionados con las negociaciones de paz, ocurrida entre la semana del 2 y el 8 de octubre de 2016 en el país, corrobora una vez más la claridad y férrea adhesión de los cabecillas a las directrices del Plan Estratégico del grupo terrorista.

Debido a que después de la tempestad viene la calma, los hechos se van decantando por si mismos. Está probado que durante cuatro años de imposiciones unilaterales a los livianos negociadores del gobierno en Cuba, las Farc no solo midieron el aceite de su contraparte en la mesa, sino que sacaron grandes ventajas político-estratégicas para su proyecto revolucionario armado, al manipular con astucia, la vanidad y el egocentrismo de Santos, embelesado en conseguir para sí el Premio Nobel de Paz, sin importar el daño que esto cause al futuro de Colombia, ni lo que a cambio tenga que entregar a las Farc.

También está probado que, durante cinco décadas de terrorismo comunista, las Farc han hecho una radiografía y un panorama claro de las “contradicciones de clase entre la burguesía” a la que odian a muerte y desean desaparecer mediante la lucha de clases, gracias entre otras cosas, a la degradación interna de su adversario.

Prueba de ello es que tres expresidentes con paupérrimos antecedentes como gobernantes e ineficientes resultados en asuntos de paz con las Farc, dos vergonzosos derrotados candidatos del liberalismo, todos los ministros del despacho, y una enorme cola de congresistas y lagartos de todas las vertientes hambrientos de mermelada; acompasados por columnistas pagos, periodistas mediocres, “analistas” contratados, y “opinadores espontáneos” en las redes sociales, desplegaron un tramposo auge publicitario de falsas bondades para votar por el Si.

Esto es igual a decir que cual combo de idiotas útiles, esa derecha “enemiga de las Farc”, proporcionó de manera gratuita a los terroristas, la propaganda requerida para difundir con máscaras, su proyecto revolucionario marxista-leninista para la toma del poder e implantación del socialismo del siglo XXI en Colombia.

Mientras todo el tiempo de conversaciones con las Farc, Santos y su equipo han navegado sobre la arrogancia, la improvisación, las salidas en falso, los cambios de tercio a favor de lo que imponen las Farc y sus cómplices, etc; los terroristas han realizado en Cuba cuatro plenos ampliados de cabecillas, la publicitada décima conferencia en Colombia, además de “pedagogía del terrorismo” acompasada por el gobierno nacional, la Cruz Roja, el Movimiento Bolivariano Clandestino, y los jefes nacionales del Partido Comunista Clandestino que no son tan clandestinos.

En esos eventos delictivos, así como durante las permanentes reuniones de los cabecillas en Cuba con comunistas de todas las pelambres, provenientes de diferentes lugares del mundo, las Farc han refinado su plan estratégico, fortalecido sus estructuras armadas, y evaluado en “juegos de guerra” o “cálculos de probabilidades” cada uno de los eventos, con el propósito de tener planes B en cada paso, como se corrobora con las audaces propuestas que presentan los cabecillas, cada vez que surge una dificultad. Siempre con la artificiosa jugada que Santos pierde si dice No, pero también pierde al decir si frente a las calculadas imposiciones farianas.

Entonces, no es de extrañar que las Farc calcularon integrarse al show mediático de Santos en Cartagena el 26 de septiembre de 2016, porque sabían que si ganaba el NO en el plebiscito, el grupo terrorista podría argüir que lo acordado ocurrió antes de la votación, que esto no tiene fuerza jurídica, que ellos no van a cambiar nada, pero claro que están dispuestos a “dialogar de paz” no para ceder en los qsuntos planteados por la la oposición, sino para convencer a los contradictores y desde luego, para prolongar las conversaciones, hasta cuando se instale un  nuevo gobierno, si es que la presión mediática y popular no obliga a Santos a renunciar por inepto.

Consciente de su eventual salida del Palacio de Nariño calificado como inepto, Santos movió todos los contactos posibles, inclusive a los cómplices de las Farc, para que le ayudarán a conseguir un inmerecido y desprestigiado Premio Nóbel de Paz, pensando en sostenerse en el cargo que no debería ocupar.

Y claro, como las Frac manejan los asuntos de manera estratégica, esta vez también se prestaron para la farsa, pues además son claros en afirmar que su sueño es imponer la paz comunista, sin importar los medios para lograrla.

Por ende, las Farc no quieren premios Nobel para uno de sus bandidos, sino el premio mayor que es el gobierno total de Colombia, incluidas las tres ramas del poder público, algo que como ya se dijo no es claro para los afectados, enfrentados entre ellos por el Si o el No en el plebiscito, como si no estuviera en juego el futuro de la institucionalidad y para ellos la continuidad en altos puestos burocráticos.

Con base en estas precisiones, es sombrío el panorama para alcanzar por ahora un acuerdo de paz en Colombia. Bajo ninguna circunstancia las Farc aceptarán cambiar una sola coma a lo impuesto a los ineficientes negociadores encabezados por Humberto De la Calle, pero por conveniencia estratégica estarán dispuestos a dilatar conversaciones que les sigan dando legitimación política, manosear a la ONU, articular complicidades con Unasur, tener una espera lógica frente a quien gana las elecciones en Estados Unidos, esperar a la definición de lo que suceda con Maduro en Venezuela, y además continuar con la farsa concertada con el Eln para dilatar y dilatar el inicio de conversaciones con ese grupo terrorista, mientras todos se arman a la espera de una oportunidad estratégica para reiniciar la guerra.

El punto crucial del entramado fariano, se fortalece sobre la ignorancia y agresividad de los defensores del Si a la paz a cualquier costo, pues como dijera Lenín los terroristas están utilizando las propias contradicciones de la burguesía para destruirla por dentro.

Pero eso parece ser ajeno a la luminosa comprensión de los prohombres Gaviria, Samper, Belisario, y los sapientes difusores pagados por el régimen de Santos para difundir falsas ideas de una “paz verdadera y estable”. Con sobrada razón, Indalecio Liévano habló de la fronda aristocrática colombiana que engaña al pueblo, lo somete con la amenaza de las leyes y de paso impone galerías de próceres y prohombres, que en la realidad son una taifa de mediocres.

Al ritmo que marchan los acontecimientos, las Farc dilatarán las conversaciones al unísono con el Eln, Uribe tendrá que cambiar de tercio no cohonestar con la tramoya santista de la falsa paz, asumir la vocería del pueblo colombiano y exigir la renuncia del presidente Santos por incapaz; los ánimos electorales venideros se encenderán, las ofensas y calumnias mutuas se multiplicarán, los cuerpos diplomáticos y la rapiña de la mermelada ajena a los intereses nacionales pero aferrada a sus prebendas personales seguirá exaltando al “líder por la paz”, y,  las circunstancias reales del país nacional podrían desencadenar nuevas oleadas de violencia.

Una de las razones más simples y concretas para que el anterior escenario se repita en Colombia, es que todo el embrollo de la paz santista ha sido orquestado por la pacifista administración Obama en aras de la continuidad de los demócratas en el poder, pero sin importar si gana Clinton o Trump, los retos geopolíticos de la Casa Blanca tendrán otras prioridades a partir de enero de 2017, entonces las Farc seguirán en lo mismo de siempre: Terrorismo permanente y reiterativo deseo de conversar a acerca de la paz.

Y las corruptas e improductivas castas políticas de turno en Colombia, seguirán manipulando al pueblo con cantos de sirena acerca de la paz, el bienestar social y las disculpas de siempre, trasladando la responsabilidad de la violencia de la cual ellos son los causantes, a los mal llamados falsos positivos, a los vínculos de bandidos mal llamados paramilitares con las fuerzas del orden, a la política exterior de Estados Unidos, a la pobreza, etc… pero nunca serán responsables de nada.

Por eso Juan Manuel Santos que ha gastado billones de pesos en obtener un premio Nóbel de Paz para él, saldrá de la casa de Nariño tan desprestigiado como muchos de sus antecesores y amigos del alma, y Colombia seguirá sumida en la guerra que el Partido Comunista y su brazo armado declararon al país desde hace varias décadas.

Lea mas acerca de Premio Nobel de Paz para Santos, Plan Estratégico de las Farc y futuro de Colombia por Luis Alberto Villamarin Pulido