Cuando el comandante supremo de las Fuerzas Armadas, anuncia que es imposible ganar la guerra, todo está perdido. No hay nada que hacer. Como decíamos de muchachos: “apague y vamonos”. Alcaremos algo, Fuerzas Militares son El Ejército, La Armada y La Fuerza Aerea. Fuerzas Armadas, incluye a La Policía Nacional que es un organiso civil con estructura militar, lo que se diria, en buen romance, un organismo paramilitar. El comandante supremo de las Fuerzas Armadas, para ilustrar a los queridos lectores, es el Presidente de la República.

Así no es posible comandar a una tropa, ni hacia la guerra ni mucho menos hacia la paz. Si la opción es la guerra, se requiere mantener la moral de las tropas, es decir la motivación. Si la opción es la paz, con mayor razón se necesitan motivadas para ayudar en el sostenimiento de esta. Cuando, frente a la contraparte, el Comandante dice: “queremos la paz y negociamos pues no podríamos derrotar al enemigo” ¿qué puede pensar el “enemigo”? “ganamos”. En este caso el Comandante esta reconociendo que ha sido derrotado.

Ni más ni menos es lo que anunció el presidente Santos hace unos dias, dijo que no podría ganar la guerra ni en dos decadas, dando el mensaje más nefasto a las Fuerzas Militares que jamás se haya escuchado en Colombia. Habría que recordar la gesta libertadora, cuando mal vestidas, mal alimentadas y casi sin armas, nos dieron la libertad. Lo de hoy es inaudito y denigrante, es una falta de respeto con nuestras Fuerzas Militares.

Con razón presidente Santos las Farc, el ELN y las Bacrim, asesinan a diario soldados y policías, cometen atentados terroristas y atemorizan a la población aún en Bogotá. Los atentados de las FARC han cobrado una virulencia inusitada. Por un lado las FARC estan envalentonadas y por otro lado, aunque los generales digan que no, los soldados tienen que sentir apatía, desasón, angustia y desmotivación.

No es cierto que no se pueda ganar la guerra. En primer lugar, ya hemos explicado porque no creemos que esta sea una guerra, pero para darle a Santos el beneficio de inventario, supongamos que si. ¿Porque durante el gobierno del presidente Uribe se disminuyeron drásticamente todos los indicadores de violencia que hoy se han exaserbado? ¿Porque, en aquella epoca, se acabaron las voladuras de torres, las voladuras de oleoductos, casi se acabaron los secuestros, desaparecieron los atentados a poblaciones, los retenes ilegales en los que se secuestraba gente o se saboteaba la carga de los transportadores?

Hasta los “amigos de la paz” como Leon Valencia (Revista Semana, 20 de junio de 2015, artículo titulado Juan Carlos Pinzón) reconoce que en los ultimos tres años, durante las conversaciones de paz, se han incrementado los ataques terroristas a razón de 180 “acciones” por mes. Adicionalmente sabemos, por las redes sociales, que diariamente asesinan policías y soldados, se han incrementado los cultivos ilícitos y la producción y venta de cocaína crecen más del 40% anual. Pero Santos se empeña en mentir diciendo que este es el gobierno de la paz y que él es el peor enemigo de las Farc. Miente, las cifras lo demuestran y los hechos son tozudos.

Claro que este cuento no es nuevo, diariamente nos repiten, quientes están interesados en una capitulación del Estado a favor del comunismo, y algunos ignorantes en temas de la guerra subversiva, que esta guerra no se puede ganar. Lo cual es una falacia, Uribe lo demostró y Santos heredó una situación que, de haberla mantenido, hubiera doblegado en pocos años a los peores enemigos de los colombianos. En cambio decidió descuidar el legado que recibió, muchos dicen que por aspirar al Nobel de Paz. Afirmar que las FFMM no pueden ganar la guerra, se llama claudicación y busca un efecto apaciguador entre la opinión pública.

Cuando las encuestas están en su peor punto, el Presidente, siempre, hace anuncios estrafalarios que casi nunca le salen bien, parece que fuera demalas para pensar. En el último de sus anuncios insinuaba que estaba próximo a romper los dialogos. Todos sus delegados hicieron un anuncio parecido. De la Calle anunció con voz firme que un día se irían de la mesa. Todo esto hace parte de un libreto bien estudiado, desafortunado quizás, pero bien estudiado, el mismo que nos han interpretado desde el día que supimos que habían unas conversaciones de paz.

Acto seguido, las Farc anuncian que harán un nuevo cese unilateral “al fuego” por 30 días a partir del 20 de julio, interpretando la otra parte del libreto. Ah, pero eso sí, no es inmediato, se requiere una campaña de espectativa… a partir del 20 de julio, dia en que se conmemora el aniversario de nuestra independencia. ¿Significará una nueva independencia? pero en los días que le siguen al anuncio, asesinarán policías y soldados, detonarán carreteras, torres de energía y oleoductos, como para que no se nos olvide y algunos puedan “apreciar la paz de las Farc”.

El tal “cese unilateral” no pasa de ser otra burla, aunque quizás le bajen la intensidad a las acciones terroristas. Ese tal cese, de ser realidad, supondría la suspensión de todas sus actividades delictivas: reclutamiento de menores, tráfico de cocaína, minería ilegal, secuestro, asesinatos de policías y militares, etc. Nada de esto sucedió en el anterior “cese” y no sucederá ahora. Para completar la charada, la verificación estará a cargo de amigos de las Farc: De UNASUR (Ernesto Samper); de la ONU (Fabrizio Hochschild) quien se ha destacado por su parcialidad en este proceso; del Frente Amplio por la Paz (un nuevo movimiento en Colombia) que raro que se llame igual que el partido que conformaron Los Tupamaros en el Uruguay.

Para cerrar vale destacar que Santos en reciente entrevista con Claudia Gurissatti, esta semana, les pide a los periodistas y a todos los colombianos, “desescalar el lenguaje”, que tratemos con amabilidad a las Farc pues de eso se trata la paz.