Viraje a la Izquierda - Algunas Reflexiones - (2006-02-06)

Miguel Posada Samper

Documento sin título

¿Qué tan monolítico es el viraje a la izquierda en el continente y que tan probable que Colombia llegue a eso?

En la última década, el continente ha dado un viraje hacia la izquierda con la elección de Lagos y Bachelet, en Chile, Kirchner, en Argentina, Lula, en Brasil, Tabaré Ramos, en Uruguay, Evo Morales, en Bolivia y Chávez en Venezuela. Es factible la elección de representantes de la izquierda en Méjico y Nicaragua en este año. En Colombia es claro, a estas alturas, que eso no ocurrirá en las próximas elecciones. ¿Pero, que pasará después? Es frecuente en política que el péndulo se mueva de la izquierda a la derecha y viceversa.

Conviene, sin embargo, hacer algún análisis de este movimiento a la izquierda, pues no es algo uniforme, ni todas las izquierdas son iguales. En Chile y Brasil, los presidentes de izquierda elegidos han dejado en pie las reformas liberales, y aquí usamos el término en el sentido del liberalismo clásico, que ellos heredaron. Las reformas liberales, implantadas por los gobiernos de Pinochet y Cardozo, mejoraron la economía de sus países, en el caso chileno en forma muy dramática, y estos gobernantes tuvieron la sensatez de no volver atrás. Tuvieron la misma sensatez que tuvo Tony Blair frente a las reformas liberales de Margaret Thatcher. En los casos de Brasil y Chile no estamos frente a la izquierda revolucionaria que motivó el terrorismo de los años 60 a 80 del siglo pasado. Tampoco es la izquierda solidaria y monolítica que quisiera liderar Chávez, el megalómano émulo de Fidel Castro.

Pero además, el supuesto bloque de izquierda no pude ser monolítico porque entre los países que lo integran hay antagonismos serios, algunos muy antiguos. Entre Bolivia y Chile existe el problema de la salida al mar del primero, exigencia de Bolivia con la cual se solidarizó Chávez. Con ello enfrió sus relaciones con Chile. Por otra parte, si Evo Morales sube el precio del gas que vende a Argentina y Brasil, y además nacionaliza los activos de las empresas petroleras de esos dos países que explotan hidrocarburos en Bolivia, el antagonismo se extenderá ya a tres de sus vecinos. Uruguay, a su vez, se siente maltratado en MERCOSUR por Argentina y Brasil, y está planteando entrar en un tratado de libre comercio unilateralmente con Estados Unidos, algo muy contrario al convenio MERCOSUR. Argentina, por otra parte, se queja de que Brasil es demasiado fuerte en el MERCOSUR y están negociando un cambio de reglas de juego. No menos importante, en perjuicio de las aspiraciones de Chávez, es que Brasil, Chile y Argentina son países demasiado importantes, con “ego país” muy fuerte, para aceptar al caudillo venezolano como su rector.

Internamente, dentro de los países, las cosas tampoco son ni serán fáciles para los gobiernos de izquierda. Lula ha sufrido por los escándalos de corrupción que mancharon a su partido, el partido de los trabajadores (PT), y además, muchos de sus seguidores esperaban cambios radicales que él, hombre sensato,no ha puesto en marcha. Los argentinos se aburrirán pronto de los desmanes y amenazas de los famosos “piqueteros” y pedirán mano dura al presidente, una exigencia difícil para un supuesto izquierdista y ex montonero. Más importante aún, será el desencanto de los electores con Kirchner si con su política económica populista la inflación sigue acelerando. El año pasado ya la cifra se duplicó. Ningún argentino quiere volver a la época de las inflaciones de tres o más cifras, cuando los precios de los artículos se escribían diariamente con tiza en un tablero. Veremos que suerte corre Evo Morales cuando incumpla la promesa insensata de nacionalizar los hidrocarburos y legalizar el cultivo de coca. ¿Chávez lo va a subsidiar cuando se quiebre Bolivia? Además, correrá el riesgo de que el país se parta en dos, pues la mayoría en Santa Cruz no comparte las locuras que prometió Morales. ¿A Evo, si ya en el poder resulta sensato, lo tumbará Felipe Quispe, que es mucho más radical? ¿Cuál será la actitud del ejército ante un intento de separación de Santa Cruz? Hay muchos interrogantes sobre el futuro de Bolivia.

Lo que ocurra en Nicaragua, un país pobre y pequeño, puede ser una tragedia, si logra el poder la alianza de Ortega con el corrupto Arnoldo Alemán. Se frenará en seco la integración de Centroamérica, y Nicaragua seguirá estancada. ¿Esa cuenta también la pagará Chávez? Toda chequera tiene fondo. En Méjico, López Obrador pierde terreno, aunque todavía tiene la delantera. Que tan radical será este personaje, una vez tenga la responsabilidad de gobierno, es todavía una incógnita. En Perú, el populista de izquierda Ollanta Humala, afortunadamente dejó de ascender en las encuestas. Ojalá Perú, que ha gozado por varios años de un buen nivel de crecimiento, se salve de un retroceso bajo un gobierno populista. Cabe anotar, como hecho curioso, que Humala consideró prudente tomar distancia de Hugo Chávez.

¿Colombia virará a la izquierda?

Volviendo a Colombia, la izquierda tiene varios problemas que obstaculizan la posibilidad de llegar al poder. El primero, que son tan diversos sus matices que la unidad requerida para aspirar a la presidencia es muy difícil de lograr. Lucho Garzón ya es testigo de esa desunión. Pero el segundo problema, y tal vez el más difícil de superar, es que para la mayoría de los colombianos un candidato a la presidencia de izquierda no será aceptable mientras no se pronuncie en forma inequívoca contra las FARC, algo que ninguna de sus figuras ha sido capaz de hacer, y no es suficiente hablar vagamente de lo deseable que es la paz. Esta falta de claridad hace que los afecte el desagrado que los colombianos sienten hacia el grupo terrorista. Si la izquierda no rompe con las FARC, y el ELN en forma contundente, por ejemplo denunciándolos en la prensa de Estados Unidos y Europa, tendrá que esperar a que estos grupos sean derrotados definitivamente y se desmovilicen para quitarse de encima la sombra de sus atrocidades.

Tampoco puede tener éxito la izquierda si se ubicabajo la sombra de Chávez. La personalidad del folclórico personaje no es atractiva en la mayor parte del país. ¿Cuál de los personajes importantes de la izquierda es capaz de ponerles el cascabel a estos dos gatos, las FARC y Chávez, y además unir el más fraccionado de los sectores? Tiene que ser un personaje que logre un peso político propio que le permita además mover la izquierda hacia el centro, prescindiendo del caduco PCC y otros grupos extremos. No vemos a ese personaje en el panorama actual.