TOMA GUERRILLERA EN BOJAYÁ - (2002-06-01)

CIDEC

El pasado 2 de mayo la población indefensa de Bojayá, municipio perteneciente al olvidado departamento del Chocó, fue víctima del más cruel y despiadado ataque terrorista perpetuado en los últimos años en el país. Sus habitantes fueron las víctimas en un enfrentamiento sin precedentes entre guerrilleros y paramilitares que dejó como consecuencia la muerte ciento diecinueve (119) personas inocentes. En su gran mayoría eran niños y mujeres. Este ataque considerado como una tragedia Nacional ha sido repudiado y condenado por la comunidad internacional y por el Santo Padre.

¿PORQUE EN BOJAYÁ?

Chocó es el departamento más pobre de Colombia. Es un departamento selvático en donde predomina la raza negra y las comunidades indígenas; cuenta con costas en ambos océanos y una de sus fronteras es el vecino país de Panamá, lo cual, como es obvio, lo deja a poca distancia del canal. Su ubicación estratégica dentro del territorio genera gran interés para los grupos armados ilegales, ya que es utilizado como corredor para el tráfico de drogas y de armas, motivo que ha provocado un enfrentamiento a muerte por el control de la zona entre las FARC y las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).

El río Atrato, uno de los más caudalosos del mundo, es la arteria de comunicación del Chocó. A través de éste se llega a la mayoría de los treinta y un municipios que conforman el departamento. El Chocó también está comunicado con el occidente de Antioquia, en especial con el Urabá Antiqueño, zona de gran importancia por sus plantaciones bananeras y que también ha sido víctima de la violencia. Bojayá es considerado como el puerto de ingreso al Urabá.

Bojayá, a seiscientos (600) kilómetros de Bogotá, capital del país, está ubicada a tres horas en lancha rápida de Quibdó, capital departamental del Choco. Esta zona está enmarcada dentro de una de las tres más lluviosas del mundo, lo que hace que la mayor parte del año permanezca inundada. Rodeadas de selva a la orilla del río Atrato y a ciento ochenta y ocho kilómetros (188 km.) de Quibdo, encontramos del lado occidental la población de Bellavista, la cual pertenece al municipio de Bojayá, y al frente, Vigía del Fuerte, que forma parte del departamento de Antioquia.

Estas poblaciones solo tienen acceso por lancha o por vía aérea; esto gracias a que Vigía del Fuerte cuenta con una rudimentaria pista de aterrizaje la cual ha sido utilizada por los subversivos para cometer ilícitos.

TRAGEDIA ENLUTA AL PAÍS

Desde tiempo atrás la narco- guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - FARC - y las Autodefensas Unidas de Colombia - AUC -han venido disputando ésta zona del país, dada la importancia que ésta representa para ellos. Así mismo, han sometiendo a sus habitantes a una guerra sin fin, convirtiéndolos en víctimas de los más cruentos actos terroristas y de constantes violaciones al Derecho Internacional Humanitario.

Los grupos subversivos restringen el ingreso de los alimentos y de combustible a la zona, agravando así más la situación, pues la escasez de los alimentos junto con la falta de energía eléctrica conllevan a un nivel de vida muy bajo.

El veinticinco de marzo de 2.000 las FARC atacaron Vigía del Fuerte asesinando o secuestrando a todos los policías presentes, y masacrando a ocho (8) ciudadanos, a quienes sacaron de sus casas uno a uno y fusilaron, acusándolos de ser auxiliares de los paramilitares. Desde entonces, la zona ha permanecido sin puesto de policía y hasta hace unas semanas, bajo el control absoluto de las FARC. El dominio de las FARC en la zona duró dos años, tiempo en el cual impusieron su voluntad e infundieron terror en la población, la cual no se atreve a opinar por miedo a ser asesinados.

El 21 de abril de 2.002 unos cuatrocientos (400) hombres de las Autodefensas llegaron a Vigía y desalojaron a las FARC. Montaron su campamento en Bellavista, dejando unos hombres de base al otro lado del río, en Vigía del Fuerte. Sin embargo, el dominio de las autodefensas ilegales sólo duró 10 días.

La mañana del miércoles primero de mayo, día festivo en Colombia, siendo las seis de la mañana unos dos mil hombres de las FARC, los cuales quintuplicaban a los miembros de la AUC, atacaron desde la selva a unos veinte autodefensas que se desplazaban en lanchas. Ahí empezó la ofensiva de las FARC por recuperar el control de las dos poblaciones, ataque que terminó en una terrible masacre.

Los autodefensas, al verse atacados, se refugiaron en Bellavista, más específicamente el un barrio llamado Pueblo Nuevo, el cual resultó ser el más perjudicado. Los habitantes del poblado, al ver que se presentaban estos enfrentamientos, buscaron un lugar en donde refugiarse, pero las opciones no eran muchas, ya que las casas son hechas de madera, lo cual las hace muy inseguras. Las únicas construcciones edificadas con ladrillo y concreto son la Iglesia, la casa cural y el puesto de salud, el cual como es común en ésta región, no cuenta con los instrumentos médicos necesarios para brindar una adecuada atención. Estos tres sitios, que podían protegerlos de los tiros de fusil, se convirtieron en el refugio de los habitantes de Bojayá.

Trescientos habitantes del pueblo buscaron refugio en la iglesia. Pero el jueves dos de mayo, hacia las 10:15 de la mañana una pipeta de gas llena de metralla y explosivos lanzada por las FARC traspasó el frágil tejado y estalló dentro de la iglesia, más específicamente en el altar. Las tejas y la madera de las sillas volaron en pedazos, convirtiéndose en esquirlas que contribuyeron a acribillar a los habitantes que estaban ahí refugiados.

El estallido de la pipeta dejó un saldo de 119 muertos y un sin número de heridos, los cuales en su gran mayoría sufrieron mutilaciones. Los refugiados se vieron obligados a salir en busca de ayuda en medio del fuego cruzado. La mayor parte de los sobrevivientes perdieron a varios familiares, pues en la iglesia se habían refugiado familias enteras, como es el caso de un Diputado de la Asamblea Departamental del Chocó que perdió a cuarenta y dos (42) miembros de su familia.

Los combates duraron cinco días. Los cadáveres de las víctimas estuvieron tres días sin poder ser enterrados, ocasionando la descomposición de los mismos bajo la inclemencia del sol y el agua. Los heridos no corrieron con mejor suerte, pues por las deficiencias del centro de salud y la falta de personal capacitado para atender una tragedia de ésta magnitud, el estado de salud de estos empeoró a tal punto que se presentaron varios casos de gangrena.

Los habitantes de Bellavista cavaron una fosa común en una loma cercana para sepultar a algunas de las víctimas, pero ésta labor se vio interrumpida con frecuencia por el fuego cruzado que cada vez se sentía más cerca. Como consecuencia de lo anterior decidieron mandar una carta al comandante local de las FARC, pidiéndole de manera enfática abandonar el casco urbano para poder continuar con su labor. Fue así como lograron regresar y terminar de enterrar a sus familiares y amigos. Es importante resaltar que la guerrilla no respetó a la población civil ni las instalaciones religiosas del pueblo, conducta que no es nueva en ésta organización, y que constituye una violación del Derecho Internacional Humanitario.

Recoger a los muertos no fue nada fácil. Acercarse a la iglesia era toda una hazaña pues el hedor que salía de ésta era espantoso. Se vieron obligados a beber y a fumar para así poder soportarlo. Finalmente lograron enterrar en la fosa común a todas las víctimas sin derramar una sola lágrima por el dolor que sentían, pues el temor a ser catalogados por las FARC como simpatizantes de las AUC los obligó a no llorar.

EL EJÉRCITO HACE PRESENCIA EN BOJAYÁ

Después de dos años de estar conviviendo de manera obligada con la guerrilla y las Autodefensas, con gran asombro y algo de esperanza los habitantes de Bellavista y Vigía del Fuerte sintieron nuevamente la presencia de las Fuerzas Armadas de Colombia, cuando empezaron a llegar 800 hombres de tres batallones del Ejército, dos destacamentos de la Infantería de Marina y seis helicópteros artillados de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC). El Ejército llegó para devolver la seguridad a ésta región y para recuperar la navegabilidad del río, pues éste no solo es de gran importancia para los grupos armados, sino que es el medio de subsistencia de los habitantes.

El ingreso de las tropas a Bellavista y Vigía del Fuerte tardó varios días debido a las condiciones de la zona, pues está ubicada en medio de la selva, en una de las regiones más lluviosas del mundo, fenómeno por el cual permanece la mayor parte del año inundada. Los pocos sitios secos, incluida la rudimentaria pista de Vigía del Fuerte, estaban bajo control de la guerrilla, situación que hizo imposible el aterrizaje de helicópteros y aviones. Por tal motivo la única vía de acceso factible era por el río Atrato. Hubo necesidad de reunir tropas de varias unidades, llevarlas por aire hasta Turbo y Riosucio, cerca de la desembocadura del río, y luego navegar varios días aguas arriba hasta Vigía y Bellavista. Para ello se utilizó una nave nodriza diseñada para apoyar las fuerzas fluviales de botes livianos llamados pirañas. En esta nave se hacinaron los soldados del Ejército e Infantes de Marina.

Durante su ingreso a la zona, las tropas fueron objeto en varias ocasiones de ataques por parte de las FARC, quienes utilizaron francotiradores que disparaban desde la orilla del río, sitio en donde se pueden camuflar y ocultar con gran facilidad. El blindaje de la nave nodriza, y el contraataque de las pirañas, permitió enfrentar con éxito las emboscadas. El ingreso fue lento, pues la nave Nodriza no desarrolla alta velocidad y solo se puede navegar durante el día por el riesgo a encallar en los bancos de arena que cambian de ubicación en forma impredecible.

Para la Fuerzas militares es imposible estar presentes en los cuatro mil poblados de Colombia. La capacidad de reacción está limitada por falta de aeronaves y zonas de desembarco para movilizar las tropas de manera oportuna para atender todas las "alertas tempranas" que se producen en el país. Por otro lado hay que entender que dichas "alertas tempranas" deben de ser verificadas por el Ejército, pues en la mayoría de los casos son falsas alarmas provocadas por la misma guerrilla para distraer o atacara las tropas.

Este documento fue producido por nuestra asociada CIDEC