Elecciones en Chile - (2010-01-24)

Miguel Posada

Documento sin título

Después de muchos años perdió la elección presidencial en Chile la Concertación, una coalición que agrupaba a la Democracia Cristiana, el partido Socialista y otros partidos de izquierda. Ocuparon la presidencia en representación de esa agrupación Patricio Aylwin, Eduardo Frei, Ricardo Lagos y Michelle Bachelet. Dos de ellos provenían de la DC y dos del Partido Socialista. Cierto es que estos presidentes dejaron en pie la mayor parte de reformas liberales adoptadas por Augusto Pinochet. Estas políticas permitieron el despegue de Chile hacia el desarrollo.

Hoy son modelo en el continente los sistemas privados de pensiones y salud, la apertura al libre comercio y otras muchas cosas que otros países han adoptado, a veces a medias. Cuando la izquierda, y otros políticos y periodistas mal informados, hablan de que en el continente fracasó el “neo-liberalismo”, parece que se olvidan de Chile donde el  liberalismo, que no es “neo”, se aplicó con más rigor. Si se observa el resultado económico del país se puede observar un crecimiento sostenido muy alto y una reducción muy grande de la pobreza. Eso, quiérase o no, se le debe al General y sus asesores económicos, llamados los Chicago Boys, para vincularlos con la escuela de Chicago, o sea con los grandes economistas liberales Fredrick Hayek y Milton Friedman. En los países donde se aplicó a medias la receta, los resultados fueron mediocres. Pero los principios liberales de libertad de mercados, reducción del Estado, apertura y privatización de servicios públicos, pensiones y salud, no se adoptaron por moda o capricho. El sistema mixto y proteccionista había hecho crisis. En todos los países los sindicatos habían vuelto inoperantes o ineficientes las empresas que estaban en manos del Estado y la protección de los mercados garantizaba que sólo se producían productos costosos y de mala calidad. Cuando estos productos eran insumos de otros que se pretendía exportar, sacaban a estos últimos de los mercados mundiales.

Pero si bien los gobiernos de la concertación siguieron las políticas establecidas en el gobierno de Pinochet en lo económico, se alinearon usualmente con la izquierda en aspectos políticos del continente. Fue vergonzoso que Michelle Bachelet diera una especia de aval al informe sesgado que redactó una comisión de “mamertos” en representación de Unasur, sobre el incidente de Pando (la llamada masacre de Pando, en Bolivia). Ya el presidente electo Sebastián Piñera, en cambio, dijo que estaba muy lejos de las posiciones y políticas de Chávez. Obviamente este respondió con grosería. Ese es su talante.

Cabe preguntar ahora: ¿Será que El Tiempo sigue preocupado por nuestro “aislamiento”? Tendremos con seguridad un nuevo amigo en el continente, para sumar a otros que ese periódico olvidó, los presidentes de Panamá, Perú y ahora Honduras, entre otros.